Estimación del número de cuños originales de la serie

Para el cálculo del número original de cuños que se emplearon para producir esta serie de los Divi utilizaremos los procedimientos estadísticos publicados por diversos autores . Se basan en conocer el número de cuños distintos que aparecen en la muestra monetal motivo de estudio y el volumen de ésta.

Con estos dos datos los métodos de Guilbaud y Carter tienen suficiente, el de Goods precisa de un dato adicional que es el número de cuños de los que conocemos una sola moneda. Todo el proceso se recalcula de forma automática en la base de datos cada vez que se incorpora la imagen de una nueva pieza.

La precisión del cálculo es, sin entrar en detalles, tanto mayor cuanto más elevado es el cociente entre el número de monedas de la muestra y los cuños que la componen. Con un cociente entre 2 y 3 la fiabilidad se considera buena, si es superior a 4 se puede afirmar que, muy posiblemente, se conocen todos los cuños originales de la muestra.

(*) En esta casilla se refleja la estimación global, no la suma de estimaciones parciales.

 

El caso de Alejandro Severo

Tomemos como ejemplo el caso de las piezas de la restitución de Alejandro Severo: sin ser el emperador del que conocemos más monedas, sí tiene un elevado cociente (monedas/cuños).

Ello determina que la estimación de su número de cuños originales sea de mayor fiabilidad que en el caso de Antonino Pío, por ejemplo, documentado con un mayor número de piezas pero con un menor ratio, a causa del elevado número de cuños distintos que detectamos en su muestra.

Según las estimaciones basadas en los distintos métodos, además de los 36 cuños que conocemos para Alejandro Severo, podemos esperar la aparición de otros 5 ó 6 más, por ahora no registrados.

Un cociente mayor que 4 es el que asociamos a los registros de cuños completos, sería entonces de esperar que conociendo entorno a 165-200 monedas de Alejandro Severo apareciesen, con gran probabilidad, los cuños restantes.

 

Consideraciones sobre la acuñación

 

De forma global, con una muestra superior a 2000 piezas podríamos alcanzar la proporción de 4 monedas por cuño. Esta muestra sería la que nos aproximaría a conocer la práctica totalidad de los cuños originales, de los cuales hoy, con una muestra de 1000 monedas, conocemos entorno a un 80%.

Según aparece en el cuadro general del cálculo de cuños originales, estimamos el número de los mismos entre 500-550 para el anverso y 450-500 para el reverso, según las distribuciones expresadas.

Teniendo una estimación de los cuños que componían la serie en su origen, podemos valorar el volumen relativo de la misma dentro de la producción monetaria de la época.

Según las estimaciones de Duncan-Jones, sobre el número de cuños producidos en diferentes reinados, un consumo entre 2000 y 3000 cuños anuales para las emisiones de plata sería aceptable para este periodo.

Al margen de la precisión de esta estimación sobre el consumo anual de cuños, se percibe claramente que en nuestra serie estamos ante un número ciertamente reducido de cuños originales, frente a los consumos medios anuales de la época.

De lo cual se desprende que el tiempo requerido para la producción de nuestra serie, a plena dedicación de toda la ceca, sería de unos pocos meses.

Mattingly propuso para este momento la existencia de 6 oficinas en la ceca romana y una distribución de los distintos emperadores restituidos entre cada una de ellas. Esta explotación extensiva, en todas las oficinas de la ceca, de la totalidad de los 500 cuños, llevaría a su total consumo en un periodo de 2 a 3 meses.

Por otro lado, el encadenamiento de cuños entre las piezas de la muestra estaría plenamente relacionado con los emperadores del anverso.

Deberíamos pues, encontrar frecuentes enlaces de cuños entre los mismos tipos de anverso, que no tendrían vinculación con las cadenas de cuños restituyendo otros emperadores.

Sobre la citada muestra de 1400 monedas el 81% de ellas tienen sus cuños encadenados en un solo árbol que contiene a todos los emperadores.

Por tanto, será nuestra hipótesis que esta serie se produjo en una sola oficina de la ceca de Roma, lo cual multiplica por 6 el tiempo requerido para el consumo de sus cuños (12 a 18 meses): dato que encaja con las cronologías previamente expuestas, que ubicarían la producción de la serie de Divi entre el otoño de 250 d.C. y el invierno de 251 a 252 d.C.

 

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